Tendencia intuitiva: el triunfo del individuo

Con ésta, continuamos la serie de entradas sobre tendencias intuitivas, fundamentado en el libro de John Naisbitt y Patricia Aburdene, Megatendencias 2000, editado para Hispanoamérica por Editorial Norma, 1990.

Cualquier parecido con la actualidad, son meras coincidencias tecnológicas.

Imagen | Cortesía Vintascope

Imagen | Cortesía Vintascope

El propósito de esta serie de entradas es rememorar las tendencias más importantes de los años 90. Concebidas bajo la influencia del milenio actual, estas nuevas megatendencias son la puerta de acceso al siglo XXI.

«El gran tema unificador en las postrimerías del siglo XX es el triunfo del individuo. Amenazado por totalitarismo durante gran de este siglo [hace referencia al siglo XIX], hoy se enfrenta al milenio, más poderoso que nunca.

Un individuo es el que crea la obra de arte, el que adopta una filosofía política, el que arriesga las ganancias de una vida en un nuevo negocio, el que inspira un colega o a un miembro de familia para que triunfe, el que emigra a otro país, el que tiene una experiencia espiritual trascendental. Es un individuo, hombre o mujer, el que se cambia a sí mismo antes de intentar cambiar a la sociedad. Los individuos pueden provocar el cambio mucho más eficazmente que las instituciones.

Los años 90 se caracterizan por un nuevo respeto hacía el individuo como fundamento de la sociedad y como unidad básica del cambio. Movimientos “de masa” es una expresión que no se ajusta a la realidad. El movimiento ambientalista, el movimiento feminista, el movimiento antinuclear se iniciaron en una conciencia individual por un individuo persuadido de la posibilidad de una realidad nueva.

LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL

El primer principio del movimiento de la Nueva Era es la doctrina de responsabilidad individual. Esta es una versión occidentalizada del antiguo dogma oriental del karma: que toda acción genera consecuencias que el actor tendrá que enfrentar más tarde. Como lo dice la Biblia, “de lo que sembrareis recogeréis”. La responsabilidad individual, sin embargo, hace hincapié en el presente; cada cual es responsable de sus actos.

No es éste el tipo de individualismo en que cada cual se preocupa únicamente por satisfacer sus propios deseos, sin importarle lo que les suceda a los demás. Es una filosofía ética que eleva al individuo al nivel global; todos somos responsables de la preservación del ambiente, de impedir la guerra nuclear, de eliminar la pobreza. El individualismo sí reconoce, sin embargo, que la energía personal es importante. Cuando se satisfacen las necesidades legítimas de realización de cada uno —en el arte, en los negocios o en la ciencia— la sociedad sale ganando.

De individualismo a comunidad

Sin embargo, esto no significa que el individuo esté condenado a enfrentarse solitario con el mundo. Colaborando con los demás, uno puede construir la comunidad, la libre asociación de individuos. En la comunidad tampoco hay dónde esconderse. Todos saben quién está colaborando y quién no.

Los individuos buscan comunidad; los que rehúyen las responsabilidades se esconden en lo colectivo.

La filosofía sindicalista de tratar a todos exactamente lo mismo está completamente reñida con el sentir actual de que las diferencias individuales, especialmente las que reflejan aportes a la empresa, hay que tenerlas en cuenta y recompensarlas.

La televisión global y las videocintas son la última palabra en materia de difusión de ideas.

“En lugar de entregarle el dominio al Hermano Mayor en la cima, como lo predecían los sabios, la tecnología, por su misma naturaleza, le arrebató el poder y se lo entregó al pueblo”, escribe GeorgeGilder. “Todo el mundo se beneficiará con la impotencia del imperialismo, del mercantilismo y del estatismo”. Hoy los individuos tienen “poderes de creación y comunicación muy superiores a los de los antiguos reyes”.

Los computadores, los teléfonos celulares y las máquinas fax hacen individuos poderosos en lugar de oprimirlos, como antes se temió.

Mientras tanto, los gobiernos se esfuerzan por encontrar la manera de poner la tecnología a su servicio.

DEL INDIVIDUO A UNA RED GLOBAL

Estamos iniciando el proceso de enlazar globalmente los computadores personales para crear poderosas redes de individuos. Justamente cuando se está instalando un sistema verdaderamente global de 1,000 millones de teléfonos “estacionarios” (con discado directo entre sí) hemos iniciado una tecnología de teléfonos celulares móviles que conectará directamente a los individuos sin tener que pasar a través de sistemas nacionales.

Dentro de unos pocos años cualquier persona, dondequiera que esté, podrá llamar a cualquiera que tenga un teléfono portátil en cualquier parte del mundo —directamente— y sin saber dónde está (afortunadamente, también podremos desconectar estos aparatos)».

En fin, quizás usted como yo, también identifique el común denominador que marcó la postrimería del siglo XX y el comienzo del XXI tal cual las similitudes, entre los ideales que marcaron tendencia en la década de los 90 con las nociones que hoy día son preferencia.

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