La tesis de salarios bajos

Que esbozaran por allá a finales de 1986 un par de economistas estadounidenses, terminó siendo después de todo mucho más que una fuente de mitología, diría yo. Pero usted, mejor no admita mi palabra de hecho y más bien juzgue por sí mismo.

Imagen | Vía Mando Maniac

Imagen | Vía Mando Maniac

A fines de 1986, Barry Bluestone y Bennet Harrison, economistas generalmente considerados prolaboristas, publicaron un estudio para la Comisión Económica Conjunta del Congreso (Joint Economic Committee), en el cual sostenían que seis de cada diez empleos creados entre 1979 y 1984 tenían una remuneración de 7,000 dólares anuales, o menos. Llegaron a la conclusión de que la economía estaba generando empleos de servicio, mal remunerados; pero esto no estaba de acuerdo con la información no partidista de la Oficina de Estadística Laboral, que repetidamente había encontrado un aumento de los empleos bien pagados, y así lo dijo. Entonces los autores del informe rectificaron sus cifras y dijeron que el 40% de los empleos tenían remuneraciones de 11,000 dólares anuales o menos.

Sin embargo, sus primeras conclusiones parece que pasaron como verdaderas a la consciencia colectiva [como si hubiera méritos para creer lo contrario]*. Que “seis de cada diez empleos nuevos pagan menos de 7,000 dólares al año” lo repiten una y otra vez  los medios de comunicación y les hacen eco en sus discursos los candidatos demócratas que se consideran obligados a tomar las banderas del proteccionismo obrerista.

Por fortuna los salarios reales que la gente está ganando en la economía de la información son mucho más satisfactorios. De marzo de 1985 a marzo de 1989, la proporción extraordinaria del 73% de los nuevos empleos creados estaban en las tres categorías más altas de remuneración fijadas por la Secretaria de Trabajo: profesional administrativa, ventas y técnica, y artes de precisión. Entre marzo de 1988 y marzo de 1989, el 53.4% de los nuevos empleos creados entraron en la categoría denominada “profesional y gerencial”. Ciertamente, no son empleos mal pagados.

—John Naisbitt y Patricia Aburdene, Megatendencias 2000

*Nota del Blog.

Pero, si como sostienen en su libro Naisbitt y Aburdene, la susodicha tesis de salarios bajos no fue más que una quimera por aquel entonces, ¿por qué en la actualidad anda la senadora demócrata Amy Klobuchar, llevando a cabo audiencias como en efecto aconteció el pasado 16 de enero, con el ex Secretario de Trabajo Robert Reich, para revisar la iniquidad salarial de los estadounidenses? Klobuchar dio a conocer un nuevo informe de iniquidad salarial, en el que se refleja como el “top” 10 por ciento de los asalariados está ganando actualmente la mitad del total de los ingresos.

¿Será acaso entonces que la bulla de Klobuchar es por ser ésta senadora demócrata y por lo demás prolaborista o porque en definitiva, el salario mínimo sí es el talón de Aquiles del capitalismo? Yo por lo pronto, me inclino por lo segundo. ¿Y usted?

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