Ni Big Data ni Santo Grial

Me asalta la duda de si confunde usted “era” con “tendencia” o, si el título de su nota es mero despiste, pues estimo que “la era del mercadeo” de la cual hace usted alarde, inició casi medio siglo antes de los tiempos del farmacéutico atlantés, John S. Pemberton, que fuera por allá en 1886. En mí a ver y entender, diga usted, por ejemplo, de cuando en 1837 William Procter y James Gamble constituyeran su negocio en la ciudad de Cincinnati.

Eric Chen: “Mirror Mind”. | Imagen vía Drawing Autism: A Visual Tour of the Autistic Mind from Kids and Celebrated Artists on the Spectrum

Ilustración de Eric Chen: “Mirror Mind”

Le concedo que en la década de los 90, en los comités, así como en las juntas directivas, tal cual como confidente y consejero del CEO, el CMO perdió su protagonismo ante el CFO. Y en consecuencia, muchas de las empresas que adoptaron dicha posición, pagaron su osadía con un magistral acto de desaparición de mercado. Aún fresco en mi mente, la partida de: ENRON, General Foods, RCA, Foot Locker, Home Depot, y otras tantas.

Y en cuanto a que, “hoy para entender al consumidor, responderle con el producto y servicio adecuado, tal cual, para comunicarse efectivamente con él, ¡hay que analizar datos!”; siempre ha sido así, solo que algunos averiguamos las preferencias a través de la investigación de mercado. También se me antoja que, “la irrupción de tecnologías robustas de análisis de datos…” (asumo que hace usted referencia al “Big Data”), tampoco terminará siendo el “Santo Grial de marketing”. Por el contrario, que no se le haga extraño, los venideros actos de esfumación de aquellas empresas que actualmente están embelesadas con dicha “tendencia”. El tema de privacidad, de la información del consumidor, no puede tomarse a la ligera,

No obstante, también es cierto que la disponibilidad inmediata de los datos del consumidor, por lo demás, suministrados voluntariamente por él, fundamentan uno que otro plan de marketing, aun cuando, yo que usted, me hacía a la idea de que muy pronto dicha información ya no estará disponible o, al menos no porque el consumidor la quiera suministrarla voluntariamente.

Nuestra habilidad para observar, registrar, analizar, y aplicar el entendimiento del consumidor en sentido a su comportamiento e intención de compra, haría sonrojar hasta el más ducho de los clarividentes. El Big Data, ha modificado la forma como percibimos la mismísima función de marketing, alejándonos del pretender imaginar en qué quiere el consumidor enfocarse, al comprobar de tanta información disponible, lo que sabemos ya de él y lo que éste hará.

Es tal el frenesí del Big Data que, hasta impacta la forma de redistribuir el personal de marketing o, sino me la cree, ¿cuántos colegas estima usted, serán sustituidos por alguna aplicación en el esperado revolcón de Unilever?

La disponibilidad inmediata de información en línea, es la que actualmente está impulsando los ingenuos planes de monetización para plataformas de redes sociales. Aun cuando, no sabemos si nuestro escrutinio le interesa al consumidor, ya que éste no tiene ni la más mínima idea de lo que estamos haciendo con sus datos.

Cierto es, muchos de ellos se aguanten el sablazo, principalmente por mero desconocimiento y, no como consecuencia de una decisión informada, pues por lo general, las políticas de privacidad aparecen relacionadas en minúscula letra, así como en jerigonza jurídica en algún recóndito lugar del sitio web.

Los productos como los servicios que se ofrecen en línea, incorporan extensos textos que al momento de interactuar, el consumidor declina leer, aunque, eso sí, el botón de “Acepto”, es fácil de pinchar en cualquier momento, e independiente de si éste leyó o no el enciclopédico texto de las políticas de confidencialidad. Nunca es realmente claro para el usuario, cómo y en qué se emplearán sus datos y, por consiguiente, aún no es claro el desenlace al respecto.

Igual, es evidente, lo comprometido de su juicio en verdades absolutas, considerando el transcurrir de “la era de marketing” en la última década: dispositivos móviles, redes sociales, publicidad, marketing de contenidos, el deceso del SEO, el deceso de las tonterías de marketing, el “word of mouth”, el ascenso del vídeo, el ascenso de la infografía, etc, etc, etc.

¡Y eso, que sin contar lo que está por venir!

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2 comentarios sobre “Ni Big Data ni Santo Grial

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