Par lecciones desde la interacción

El “storytelling” o el “arte de echar cuentos” en castellano, si se quiere también, es un instrumento poderoso para muchos. No obstante, se me hace, fundamentado primordialmente en las historias que a diario me cuentan, que éste tiene bastantes limitaciones, así como sus bondades para ser justos. En fin, el quid del asunto, es que el “storytelling” no es el único medio disponible para compartir y difundir entendimiento e ideales.

Y por eso también, ya están inventadas las “experiencias interactivas en línea” tales como las apps, las visualizaciones y los juegos; cuyas “experiencias de consumo”, el consumidor nos comparte a diario a través de su interacción en línea con nosotros, entre otros, declarando que éstas son lo suficientemente útiles como para compartir entendimiento y renovar el razonar, los sentimientos y lo que el consumidor suele emprender.

En consecuencia, y si hasta ahora es usted de los que ignora la fuerza que tiene dicha interacción, o es de los que desconoce cómo implementarla, está usted perdiendo la oportunidad de capitalizar una habilidad de comunicación esencial propia del siglo 21.

Recién este año es que empezamos nosotros a percibir el alcance de la susodicha aproximación o como quien dice, son el siguiente par, las lecciones más relevantes que hasta ahora el consumidor ha tenido a bien compartirnos:

La interacción explica asuntos que el “storytelling” no puede ilustrar— los medios lineales tales como el texto y el vídeo son útiles para contar historias. En contexto, significa que el “storytelling” a través de dichos medios sirve muy bien su propósito de ilustrar ciertas circunstancias a una determinada audiencia, pero para explicar cómo obran las cosas, ya no es tan favorable. Y he ahí un grave problema.

Considerando, que muchos de los retos de comunicación que enfrentamos a diario no son para nada un “cuento”, con frecuencia, nos vemos en la necesidad de esclarecer cómo actúan los sistemas complejos tales como la forma en que Promigas “trabaja por el progreso sostenible” o cómo labora el Banco de Bogotá “para enseñarle a nuestros niños y jóvenes la mejor manera de cumplir sus sueños”.

Al pretender comunicar la conducta de ciertos sistemas complejos, sugiere el consumidor, el desarrollo de modelos como la alternativa más favorable y por lo demás, una con la cual puede éste interactuar. De este modo, es factible ayudarle a comprender al consumidor asuntos que de otra manera no comprendería y aunque se le contase un “cuento” al respecto. No en vano dice el proverbio chino: “Dímelo y lo olvidaré; muéstramelo y quizás lo recuerde; involúcrame y lo comprenderé”.

La interacción cautiva— si las experiencias interactivas se elaboran con esmero, éstas podrán atraer como conquistar nuestra atención en forma tal como pocos otros pueden, sugiere también el consumidor.

Por lo pronto, por ahí alcanza uno a percibir que las técnicas de interacción se emplean principalmente en el segmento artístico y del entretenimiento, desperdiciándose así una valiosísima área de oportunidad para transmitir información a la audiencia que se debe tal cual la requiere.

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