Psicología de la percepción para las pymes casamenteras

La teoría del conglomerado sostenía que las compañías que operaban en muchos negocios diferentes eran menos vulnerables a las altibajas de sectores individuales y podían beneficiarse con una dirección centralizada. Pero esa moda cayó en desgracia cuando las acciones de los conglomerados se derrumbaron, junto con el resto del mercado, durante los años 70.

Como es obvio, la diversificación se basaba en la idea de combinar dos entidades diferentes para que se “equilibraran”. Cuando las ventas de una se caían, las de la otra debían ir en ascenso y viceversa.

La anécdota me vino a la mente por una nota económica publicada el pasado martes en El Tiempo, y en la que se menciona cómo “las movidas entre pequeñas y medianas empresas representaron el 9 por ciento del total de integraciones que se realizaron el año anterior en el mercado nacional…” y no propiamente porque las susodichas pymes pretendan el conglomerado, sino por la moda que se impuso la década subsiguiente, basada en la idea contraria, la de comprar una empresa similar a la propia.

Durante la década de los 80, la moda fue la sinergia, a saber, la noción de que una compañía podía explotar las similitudes entre productos. Las cifras siguen llegando, pero los primeros resultados son deprimentes.

Al respecto y para el efecto, comparto uno que otro de mis apuntes acerca de la psicología de la percepción, fundamentado en unas cuantas hipótesis confirmadas por la investigación:

  • La visualización es un proceso activo de la gente.
  • Implica preferencias e interpretaciones.
  • La visualización requiere enfrentar una sensación entrante con la memoria visual.
  • En la gente, el umbral de percepción es limitado.
  • El contexto determina la percepción.
  • La percepción viene acompañada de un impulso involuntario e innato por la simplificación.
  • Las necesidades orgánicas determinan la percepción.
  • Las necesidades psicológicas determinan la percepción.
  • Los factores ontogénicos determinan la percepción.
  • Los estímulos confusos y amenazantes elevan el umbral de percepción.
  • Los estímulos tienden a ser interpretados de acuerdo con los valores personales.

O como quien dice, la sinergia y su prima hermana, la alianza corporativa, siguen siendo términos populares en las salas de juntas de los altos directivos criollos y de más allá.

[Imagen vía Yuko Shimizu]

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