Ignorancia invencible el fútbol como deporte de conjunto

De una época que ya hace rato se olvidó, en donde el derecho era cuestión de honor y los abogados defendían a los desamparados, existió un término jurídico con el que recientemente me topé en una pesquisa. Me refiero al concepto de “ignorancia invencible”. El susodicho concepto hace referencia a esas ocasiones en las que una averiguación o hecho jurídico se le comunicaba a alguien y éste definitivamente no lo podía asimilar. Tal cual acontece en el fútbol con ciertos padres de familia, demasiados entrenadores (por lo demás Arbey, sin preparación alguna para el cargo) y excesos de escuelas de formación que sencillamente no alcanzan a comprender la noción del fútbol como conjunto.

El concepto además de perspicaz, se me antoja apropiado y aplicable a asuntos distintos de aquellos que guarecía. En la actualidad, podemos redefinir la “ignorancia invencible” en un contexto en el que aunque haya aumentado el nivel del fútbol colombiano se conservan agujeros negros de ignorancia y estupidez sublimes en personas que ocupan altos cargos. El término, definiría aquellos casos en que la persona a la que se hace referencia, sea incapaz definitiva y radicalmente negada de comprender la mencionada noción futbolística o asunto o mensaje o seña o indirecta o burla o lo que sea.

Considere usted la empatía futbolística por ejemplo, ésta no supone sentir lastima por alguien. Sencillamente, la empatía es nuestra más sincera respuesta al cuestionamiento de ¿“por qué hacen lo que hicieron”?

Rara vez la respuesta útil es, “porque son estúpidos” o incluso “porque son maliciosos” (aunque nunca se sabe con Nelsón y su trinca de cobardes idiotas del “God’s One Minute” más el insignificante cabrón que se escuda tras las naguas de su mujer). De hecho, la mayoría de las veces, la gente que comparte información, creencias semejantes tal cual preferencias evidentes, elegirá formas de proceder similares.

En ese orden de ideas y si le interesa saber ¿“por qué hacen lo que hicieron”?, —empiece por comprender los alcances de su sabiduría, cuáles son sus creencias y cuál es su procedencia—.

Igual y así como tampoco está de más, vale la pena contar con tremenda inspiración tal cual el “Invictus” del poeta William Ernest Henley:

Más allá de la noche que me cubre,
negra como el abismo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza sangra, pero está erguida.

Más allá de este lugar de ira y llantos
donde yace el horror de la sombra,
la amenaza de los años
me halla, y me hallará sin temor.

No importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

Descartar el proceder que no admiramos, sencillamente porque no nos importa lo suficiente como para sentir empatía, difícilmente habrá de aportar algo a favor del cambio que tanto anhelamos. Tampoco servirá mucho para la dinámica de comprensión pero sobre todo generará una brecha que a todos nos desintegrará.

Apostilla— Una pregunta bastante más inteligente para hacer al futbolista como a cualquier persona es, “¿qué fue lo que aprendió?” Pues por lo general, lo que produce el aprendizaje es mucho más fiable que el triunfo o la cuenta personal de goles.

[Imagen vía Florian Nicolle]

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2 comentarios sobre “Ignorancia invencible el fútbol como deporte de conjunto

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