El reto de la comunicación innovadora

El 3 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, y para consagrarlo, andiarios publicó el pasado miércoles un anuncio en el periódico El Tiempo, entre otros, cuyo mensaje se me dio como arrogante y pretencioso al leerse:

“Solo el periodismo serio y profesional revela la verdad”.

Y, como si en el pasado, la credibilidad de la prensa no hubiese sido menoscabada por los abultados presupuestos publicitarios, que sus departamentos comerciales tienen a bien gestionar con no pocos clientes de dudosa reputación. O, si se quiere también, por múltiples casos de plagio y escándalos elaborados, como en su momento lo fueron el de James S. Hirsch (Wall Street Journal), Robert Hughes (Time), Michael Hiltzik (Los Angeles Times), The Iraqi WMD Stories (New York Times), Jeff Jacoby (Boston Globe), Daniel Jeffreys (Daily Mail – U.K.), ‘Katie’s Notebook’ (CBS News), Jack Kelley (USA Today), NBC Universal Sports, Christopher Newton (The Associated Press), entre otros tantos. Y, eso sin contar los escándalos por abuso sexual de periodistas “serios y profesionales” del corte de Bill O’Reilly en Fox News.

En fin, el susodicho mensaje, viene enmarcado por una imagen que hace referencia a un tuit en el que se lee: “Anciana trata de golpear a un hombre después de que él la golpeó”. Y a renglón seguido, los comentarios destacados: “Deberían darle cárcel”; “Otra vez lo mismo, NO MÁS!”.

Es evidente, que el comunicado de andiarios y, aun cuando, no es novedad, pretende reflejar lo endeble de la credibilidad, lo frívolo, la manipulación de contenido, lo indocumentado, y el tono jayán de la mensajería en las redes sociales; so pretexto de captar la atención, confundir y polarizar a la audiencia. O como quien dice, “no se traga entero” todo lo que se lee, escucha y ve en las redes sociales, ya que el contenido puede resultar perjudicial para la salud. Sin embargo, no todo lo que en redes sociales se publica es perjudicial, como tampoco es cierto, que todo “el periodismo serio y profesional revela la verdad”.

Ahora, y desde la óptica del marketing digital, el reto de la comunicación innovadora para las marcas sencillamente no es justo, considerando que en las redes sociales pululan desde los “influencers” (autoproclamados, por lo general), los “crackers”, los “hackers” y, hasta los “interlocutores de extraterrestres”.

En ese orden de ideas, y so pretexto de innovación, no es de extrañar en las redes sociales, leer las promesas de interconexión entre máquina y cerebro humano, los planes turísticos con destino a La Luna, la población del sistema solar, y despachar un vehículo auto-conducido a lo largo y ancho de los Estados Unidos (allí también, Uber vislumbra en algunos años los autos-voladores). Y con seguridad, por ahí habrá algún emprendimiento que ya esté considerando los viajes “interdimensionales”.

Es tal la ansiedad por la interacción con el consumidor que, andan las marcas promocionando por las redes sociales, cuanta novedad o mejora logran suministrar. No obstante, ninguna cuantía de acercamiento e independiente del esplendor de la manufactura, pueden compensar lo que a su marca le hace falta. No hay “storytelling” que valga, ni que pueda cambiar el hecho de que está usted hasta el cuello en un lodazal de información.

La narrativa de marca innovadora empieza con la visión, depende de la pasión y el riesgo, tal cual reta las normas y la expectativa. Es lo que uno hace de su negocio que nadie esperaba que uno hiciera. Es convincente, aunque esté sin terminar y, aún sin definir su desenlace.

Suministrar soluciones creativas a los requerimientos de información del consumidor es un asunto inteligente, aun cuando, no se considere innovación como tal, o al menos, no desde la óptica en la que acostumbran los medios cubrirla.

¿Por qué, si hay tanto desarrollo innovador por ahí, eligen las marcas ocultarlo al consumidor y, a cambio eligen narrativas superfluas, que hacen aguas en insulsos comentarios de una audiencia ávida de entretenimiento?

¿Acaso será por temor a ser copiado por la industria “me too”? Sea cual sea el motivo, el diálogo de la mayoría de las industrias se fundamenta en la banalidad del entretenimiento de la audiencia.

Disrupción es como le llaman las empresas establecidas al panorama de comunicación innovador, aunque, no tanto por lo sorprendente del mensaje, sino porque nadie en realidad ha osado llamar el asunto de otra manera.

En mi a ver y entender, la oportunidad es inmensa, no obstante, amerita repensarse la forma en que se concibe la comunicación de marca, así como establecer quiénes están autorizados para compartirla con la audiencia.

Y en últimas, nunca jamás debería nadie auto ungirse de “innovación”. Si de la narrativa de marca no se deduce el asunto como tal, ha de ser porque el tema no es innovador. Así mismo, y por muy tentador o aburrido que parezca su “storytelling” actual, evite la tentación de narrar suntuosas historias que por ahora están en veremos.

[Imagen vía kickstarter y andiarios]

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